#12M12R, #TanitDribs, Relatos

No hay más viajes en el tiempo.

Dicen que la ciencia que no se puede explicar representa la magia para nosotros. A la espera de una cabina azul piloteada por un Señor del Tiempo, no puedo evitar el anhelo de perder mi mirada en el cielo nocturno e imaginar las posibilidades infinitas que este me ofrece. Viajar por el cosmos, descubrir cosas indescriptibles para la humanidad, y quizá, dentro de este mismo ensueño, dar rienda suelta a las posibilidades y poder retroceder en mis pasos, descubrir dónde he fallado y remediar mi destino.

Es 3 de diciembre y anhelo. Ya he pasado por este camino antes, y no es sorpresa tropezarme con la misma piedra. O quizá es mi mentalidad jugando bromas conmigo. He indagado en el pasado ajeno, he comprendido razonamientos externos, y sin embargo, sigo en un círculo vicioso. El otro yo que vive en la oscuridad de mi ser se ha mantenido callado, cauteloso, pero divertido ante mi accionar. Oculto tiempo atrás con mis avances, esperando la oportunidad adecuada para atacar por otro camino. Una risa malvada, un ataque al corazón esperado.

No hay cabina ni viajero que me permita volver atrás y aleccionarme sobre este futuro aciago. No poseo la magia, la ciencia. Aún tras viajar por el cosmos bajo la luz azul y el poder místico de la marihuana, me encuentro indefenso y sin conocimiento alguno. Creí estar en control de mis actos, pero ahora camino solo por la calle, recordando muy bien momentos felices.

¿Estoy haciendo drama innecesario? Es posible, siempre lo es. Pero no puedo evitar seguir pensando en deshacerme de esta sensación, de cómo intenté insistentemente en no caer en esta situación, de no volver a abrir mi corazón. Oh, este maldito anhelo de dejar todo atrás, por una ocasión, perderme en la infinidad del cosmos, huir cobardemente de mis problemas y aventurarme en la infinita soledad del espacio.

Pero esa magia esta fuera de mi poder. Es imposible tomar ese camino. Una vez más debo enfrentarme al destino, como aprendí de aquellos héroes a quienes por años he admirado. Apechugar las emociones, dar un paso al frente y seguir el camino que he trazado. No hay más viajes en el tiempo.

“Este relato participa en el Reto anual: 12 meses 12 Relatos 2021 organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash

Nota del autor:

Y con este relato termina mi participación en el Reto Anual de Tanit. Nuevamente doy rienda suelta a mis conflictivos sentimientos para dar forma a este relato, el cual espero sea de su agrado.

Se aceptan sugerencias y comentarios.

#12M12R, #TanitDribs, Relatos

Una última vocal. Una última consonante.

Una sonrisa, un saludo, una mirada confidente. Charlas sin llevar a ningún sitio, salvo el conocerse mutuamente. Kilómetros andados, huevos encubados, miradas cómplices producto de los puntos en común. Andar como pingüino, maravillarse con los misterios del universo, conocidos aquí y allá. Un montón de papas, unas cuantas películas.

Un beso tímido, un beso anhelado, otro demandante y uno más con nuestras ropas desperdigadas por el suelo. Me deleito con cada centímetro de piel pálida. Saboreo sus texturas, los pliegues que conforman la anatomía de tu ser. Aspiro tu perfume corporal, extraño pero agradable. 

Eres el reflejo fiel de aquello con lo que ha sido complicado conectar. He andado por carreteras imposibles buscando aquello que me ha sido proveído sin haberlo esperado. Has llegado de improviso, provocando felicidad y placer. No ha habido ese cosquilleo del que todos hablan, sino solo paz, interrumpida por el ominoso recuerdo del pasado, uno que no libera.

Sueños perdidos, ilusiones brumosas. Una ciénaga de momentos por vivir convertida en un cementerio de lo que podría ser. ¿Es esto un autosabotaje? ¿O es solo indecisión?  ¿Miedo? ¿Gozo? ¿Placer? Muchas preguntas, pocas respuestas. Tomar decisiones es difícil, aventurarse a correr riesgos lo es aún más. La felicidad es efímera, el gozo se esfuma. Pero el anhelo sigue ahí. 

Y ahora, ¿qué hago yo con todo esto?

“Este relato participa en el Reto anual: 12 meses 12 Relatos 2021 organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash

Nota del autor:

Originalmente salieron más de 1,500 palabras para este relato. Pero tras una larga revisión, decidí que era demasiado personal para compartirlo aún. Quizá en unos años pueda liberar el Mauricio Cut, but who knows.

Gracias por leer, comentar y compartir.

Relatos

Una hermosa mentira.

Tratas de encontrarte, de sentirte. Todo está en orden, te dices. Llegó la hora de comenzar donde lo dejaste la noche anterior, y nada mejor como seguir la rutina de siempre. Café y huevos para el desayuno, leer los chismes del amanecer y ver los memes recién salidos del horno (como tu pan). Contestas tus mensajes de la noche y esperas. El qué y el cómo aún no los sabes, pero esperas su llegada desde hace tanto tiempo. Lo anhelas, como el dulce engaño que te hace seguir adelante.

Basta de suspiros. Tu cuerpo se oxida, lo sientes con cada visita al espejo. Tu mente duerme, ya no es la misma de antes. Tu curiosidad… oh, esa sigue ahí, pero cada vez más tranquila, menos aventurera. ¿Harás algo para enmendarlo? ¡Qué locura! En algún punto aceptarás este apaciguamiento como terminas aceptando sin más cada situación de tu vida. 

Eh, escuchas eso. ¡Suena y huele a mediocridad! Te ríes pues sabes muy bien quién lo dice y por qué lo dice. Y sigues apacible, has aprendido a vivir con esa palabra en tu ser. Solo continuas forzando la sonrisa tan estúpidamente como si la vida fuera a esperarte. El tiempo no espera, es manzana. Y ese mantra te hace seguir. ¿No deberías cambiarlos? Ya no vives en los tiempos donde las limoneras y sus gatos te salvan de multitudes enardecidas. Tic toc, tic toc.

Tu día avanza mientras ocupas tu mente con tareas innecesarias, creyendo que la solución a tus problemas y a tu estilo de vida saldrá del sombrero mágico de un mundo existente en alguna otra dimensión. Esa cabeza tuya, siempre tan fantasiosa, no logrará salvarte cuando la hora final llegue a ti, como aquella de la que alguna vez te salvaste e ingenuamente logró hacerte sentir como uno de los muchos elegidos a quien tanto admiras. Porque al final, de eso se trata todo: de lograr la admiración. Es el término al que más se acerca tu mente cuando tratas de darle forma al anhelo de tu corazón. ¿Es ese tu deseo? No, no lo es. Sigue pensando.

Rebobinas el casete y recuerdas una de tus últimas visitas con tu psicóloga. «¿Cómo vas a lograr llegar a la meta? No basta con visualizar tu llegada, tienes que cruzarla, y para ello debes recorrer el camino». Pero claro, qué va a saber ella. Nadie puede saber cómo funcionas, ¡ni siquiera tú! Engañándote como siempre. Aislándote mientras fantaseas con ese mundo mejor, hecho ingenuamente a tu medida. Es una espiral que te lleva a la perdición, pero el paisaje es hermoso, ¿no lo crees? Y ahí está, una distracción más. Recurres a ellas desde hace tanto tiempo ignorando el por qué de recurrir a ellas, siendo tu dulce consuelo. 

La música de fondo suena. Tarareas, dejándote llevar por ella. Es esa tonada indefinida la que te ha hecho sobrevivir a las oleadas del autodesprecio, emanadas constantemente por el monstruo que te devuelve la mirada al otro lado del espejo. Un coro de mujeres, un piano, el recuerdo de unas perlas cayendo al suelo mientras tus miedos toman la aterradora forma de un demonio alado habitando en la oscuridad de tu alma. ¿En qué momento se fue todo al carajo?

Tratas de llorar, mas las lágrimas no salen. Has olvidado cómo expresar tu tristeza. Y no solo eso, tampoco sabes cómo sentir la verdadera alegría. Ya nada te satisface. Te sientes tan vacío esperando llenarte de cualquier emoción, aún siendo ésta negativa, que ignoras cuán lleno de huecos se encuentra el recipiente de tu espíritu. Todo mundo sabe vivir sus vidas, mientras esperas saber cómo manejar la tuya.

Y es entonces que el vacío toma forma. Y caes en él, creyendo estar listo, sin preguntarte si tu alma lo está.

Caes.

Caes.

Caes.

No puedes respirar.

La oscuridad te asfixia.

Empiezas a saborear como…

Espera, ¿qué estás haciendo? Debes perderte en el abismo, ser uno con él y… ¿acaso pretendes aún tener esperanza? ¡¿No te has cansado de intentar y siempre fallar por tu propio desinterés?! Nadie espera nada de ti, a ese punto has llegado. No hay motivos para tomarse la molestia. Puedes seguir cayendo. Seré compasivo, te daré el perdón. Es tu única necesidad, sólo tienes que pedirlo.

Tu cuerpo se estremece con la decisión tomada. Cada célula en tu interior rechaza ese sentimiento de seguir adelante. Después de todo, estás tan acostumbrado a la pasividad que les toma por sorpresa. Pero vamos a darles algo de aliento.

Eres el villano en tu propia historia, pero dentro de ti se encuentra el héroe destinado a derrotarlo. Vas a meditar un poco al respecto, tratando de encontrarle sentido a tu accionar. Deberás salir del mar, aunque nunca hayas aprendido a nadar. Repítelo hasta creerlo. Salir de tu oscuridad interior no será sencillo, pero es un trabajo que debe realizarse. Esta vez no hay margen de error. 

Quizá ahora no puedas sentir tu dolor, pero sí tu mortalidad. El tic tac suena otra vez. Es hora de recordar quién eres, de buscar el significado de ser un humano. Dile adiós al monstruo. Mátalo junto a tu pasado. ¿Qué es contradictorio buscar su muerte a pesar de querer reconectar con ese otro yo? Bueno, pues el mundo sólo tiene sentido si lo fuerzas a tenerlo. Convierte eso en tu nuevo mantra. Seré el monstruo en tu reflejo, pero solo soy lo que me permites ser. Al final, de eso se trata todo. 

Despiertas del sueño y das un paso hacia la luz.

Hacia una hermosa mentira.

“Este relato participa en el Reto anual: 12 meses 12 Relatos 2021 organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash

Nota del autor

Debo admitir que una de mis escenas favoritas de Wonder Woman 1984 fue su victoria sobre Max Lord. Sin hacer uso de la violencia explicita a la que uno está acostumbrado en películas de superhéroes, el personaje interpretado por Gal Gadot da un poderoso discurso a la humanidad sobre la perdida y cómo enfrentarse a la realidad y al miedo, acompañado del tema musical Beautiful Lie compuesto por Hans Zimmer. Dicha escena fue la inspiración de este relato, al cual le añadí bastante de mi experiencia personal y logré, si no una versión retorcida de ese discurso, al menos una forma de enfrentarme a mí mismo y «mis demonios».